Esto no es una ruta. Es solo cómo son los días por aquí, en julio, para quien ya ha entendido cómo funciona el Alentejo en verano.
Por la mañana temprano
Uno se despierta con los pájaros, que son muchos, y desayuna en el patio mientras todavía hay sombra. A las nueve ya hace calor; a las diez, calor de verdad.
Es la mejor hora del día. Aprovéchela.
Media mañana: la playa
La playa fluvial de Mourão está a cinco minutos en coche. Se cruza la pasarela de madera hasta la isla y se elige sombra en el césped — las sombrillas son gratuitas, lo que sigue sorprendiendo a todo el mundo.
El agua de Alqueva en verano está caliente. Hay una plataforma flotante con tobogán y torre de saltos, y una piscina cerrada para los más pequeños.
Comida
Dos opciones: el club de playa, que sirve tostas y ensaladas y permite no salir del bañador; o de vuelta al pueblo, para una comida alentejana de verdad — migas, caldereta, cerdo ibérico. Sugerencias →
De dos a cinco: nada
Esto no es una sugerencia, es la realidad meteorológica. En agosto se pasa de los 35°C y no se hace nada fuera.
Para esto sirve la piscina del patio. Se entra, se sale, se lee a la sombra del techado de cañizo, se duerme un rato. La casa es fresca por dentro — los muros gruesos hacen eso.

Final de la tarde
Cuando el sol baja, el pueblo vuelve a funcionar. Se puede subir al castillo de Mourão para ver la llanura desde arriba, dar una vuelta a pie por el centro, o ir hasta la pasarela de la playa a ver ponerse el sol sobre el agua.
También está la ducha exterior, que después de un día así es mejor de lo que parece.
Cena
En el pueblo. O, al menos una vez, en Monsaraz — veinte minutos en coche, con mesas orientadas al lago y el pueblo iluminado después de que se vayan las excursiones.
Otra opción, y muchas veces la mejor: cenar en casa. Pan de la panadería del pueblo, queso, jamón, tomate, vino del Alentejo, mesa del patio.
Por la noche
Se apagan las luces del patio y se esperan veinte minutos, el tiempo que necesitan los ojos.
Alqueva fue el primer destino del mundo certificado para el turismo de estrellas. Desde aquí, del patio, en noche sin luna, se ve la Vía Láctea.
Así acaban los días.



