Dos días en Alqueva bastan para lo esencial, siempre que se resista a intentar verlo todo. La región es grande y las distancias engañan — quien intenta encajar Évora, Amieira y el observatorio en el mismo fin de semana se lo pasa dentro del coche.
Esta ruta parte de Mourão y elige deliberadamente tres cosas: el agua, Monsaraz y el cielo.
Desde Badajoz son hora y veinte, así que se puede salir el sábado por la mañana temprano y aprovechar el día entero.
Día 1 — Agua
Mañana. Directos a la playa fluvial de Mourão, a cinco minutos. Es la mayor del lago, con Bandera Azul, sombrillas gratuitas en el césped y piscina flotante cerrada para niños. Se cruza una pasarela de madera hasta la isla.
Comida. En el club de playa, si está abierto, o de vuelta al pueblo. Recuerde que Portugal va una hora por detrás — la cocina suele cerrar sobre las 15h hora portuguesa.
Tarde. Entre las dos y las cinco, en verano, no se hace nada fuera — son quince días al mes por encima de 35°. Es la hora de la piscina o la siesta.
Final de la tarde. Subir al castillo de Mourão, diez minutos a pie del centro, para ver la llanura desde arriba.
Noche. Cenar en el pueblo. Después, luces apagadas y mirar hacia arriba — Alqueva fue el primer destino del mundo certificado para el turismo de estrellas.
Día 2 — Monsaraz
Temprano. Salir hacia Monsaraz sobre las nueve — veinte minutos, cruzando el puente. Llegar antes que las excursiones, que aparecen sobre las once, cambia completamente la visita.
Recorrer las dos calles principales, entrar en la iglesia parroquial, subir al castillo y dar la vuelta a las murallas.
Comida. En uno de los restaurantes dentro de las murallas, mejor con terraza hacia el lago. Reservar en verano.
Tarde. Dos opciones:
- Una bodega en Reguengos, a diez minutos, con cata reservada. Bodegas de Alqueva →
- Aldeia da Luz y el Museu da Luz — el pueblo que quedó bajo el agua en 2002, reconstruido dos kilómetros más arriba. A 20 minutos de Mourão.
Final de la tarde. Último baño antes de recoger.
Si viene en invierno
El plan cambia. La playa fluvial cierra, pero el cielo mejora mucho: noches más largas y aire más limpio. Merece la pena invertir las prioridades — Monsaraz y las bodegas de día, y una sesión reservada en el Observatorio de Cumeada por la noche, a 25 minutos.


